TRATADO
DE ROMA
El
tratado de Roma fue creado el 25 de marzo de 1957 pero no entró en
vigor hasta el 1 de enero de 1958.
Gracias
a este tratado se estableció la Comunidad Económica Europea (CEE),
también conocida como Mercado Común, que favorecía la unión
económica de los países europeos occidentales firmantes. Los
primeros en unirse fueron Francia, Bélgica, Luxemburgo, Países
Bajos, Italia y la República Federal de Alemania. En enero de 1973
se adhirieron el Reino Unido, Dinamarca e Irlanda. Tras la respectiva
restauración de los regímenes democráticos fueron admitidos Grecia
en 1981, y en 1986 España y Portugal. En noviembre de 1993, la CEE
pasó a denominarse Unión Europea, tras la firma en febrero de 1992
de su acuerdo constituyente, conocido como Tratado de Maastricht, que
supuso a su vez la modificación del Tratado de Roma.
Los
objetivos originales del Tratado de Roma eran:
-
la supresión de las barreras comerciales entre los países miembros,
-
el establecimiento de una política comercial común con respecto a
terceros países, no pertenecientes a la Comunidad,
-
la coordinación de las políticas agrícolas, económicas y de
transportes,
-
la eliminación de aquellas medidas, públicas o privadas, que
restringieran la libre competencia, asi como la búsqueda de una
mayor libertad de movimiento de capitales, trabajo y mano de obra
entre los países firmantes.
Como
resultado de las decisiones generales del Tratado de Roma para lograr
la unión económica, se decidió implantar en 1967 un impuesto
común: el impuesto sobre el valor añadido (IVA), que empezó a
aplicarse en todos los países miembros en 1972.
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